EL CAMINO DE LA ROJA HACIA UN LOGRO INOLVIDABLE

Empezó perdiendo con Argentina, pero después sumó cuatro victorias hasta la final, que terminó a su favor derrotando a los trasandinos en la final mediante lanzamientos penales.

 

“Es muy difícil llegar a estas instancias”, recalcaba en cada encuentro el técnico de la Selección Nacional, Juan Antonio Pizzi. Y vaya que fue así ya que La Roja tuvo varios obstáculos que superó hasta conseguir la corona de la Copa América Centenario. Una historia en la que se tuvo que jugar seis encuentros con un recorrido de 27.990 kilómetros.

El inicio y el cierre fue con el mismo rival: Argentina. En la primera fase, el elenco nacional se encontraba en etapa de ajuste y terminó perdiendo por 2-1 ante los dirigidos por Gerardo Martino en el Levi’s Stadium en California el 6 de junio. El descuento de la Roja fue de José Pedro Fuenzalida en la última jugada del partido.

Cuatro días después, el equipo chileno se trasladó hasta Boston para medirse frente a Bolivia. Costó bastante vulnerar el cerrojo altiplánico y sólo un penal convertido por Arturo Vidal en el décimo minuto de tiempo adicional le dio la victoria por 2-1. El propio volante de Bayern Munich había abierto la cuenta en los 46’.

La clasificación se jugaba frente a Panamá el 14 de junio en Filadelfia. Con la novedad de la inclusión de Eduardo Vargas y José Pedro Fuenzalida como acompañantes de Alexis Sánchez en el tridente de ataque, Chile venció a los centroamericanos por 4-2 con dos anotaciones de Vargas y otros dos de Sánchez.

Para la segunda fase al interior del plantel había una confianza inquebrantable. Chile se enfrentaba a México, que llegaba con un invicto de más de 20 encuentros y era catalogado como uno de los favoritos para obtener la corona.

 

Pero este equipo no estaba para irse pronto y el 18 de junio en California asombró a todos con la histórica goleada por 7-0. Cuatro goles de Eduardo Vargas, dos de Edson Puch y uno de Alexis Sánchez pusieron a Chile como potencial candidato.

 

Dentro de los cuatro mejores, los dirigidos por Juan Antonio Pizzi se midieron ante Colombia en Chicago el miércoles 22 de junio. En un encuentro marcado por los relámpagos, que detuvieron el duelo por más de dos horas no fue impedimento para que la selección chilena consiguiera el paso a la final. Hizo la tarea temprano venciendo por 2-0 con anotaciones de Charles Aránguiz (7’) y José Pedro Fuenzalida (11’).

 

La final era nuevamente contra Argentina tal como ocurrió el año anterior en nuestro país. El duelo se jugó el domingo 26 en Nueva Jersey. Las fuerzas fueron equiparadas terminando con una igualdad sin goles en los 120 minutos que duró el compromiso. Y al igual que el año anterior, Chile logró ser preciso en la tanda de lanzamientos penales venciendo por 4-2 y obteniendo el bicampeonato.


Cuatro victorias, un empate y una derrota fue el saldo exitoso de la Roja. 16 goles a favor y sólo cinco en contra. Con Eduardo Vargas nuevamente como el goleador del certamen. Aspectos suficientes para traerse una nueva copa a nuestras vitrinas.

Fotografía: Carlos Parra

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