SE GANÓ A LA URUGUAYA

Sufriendo hasta el último minuto, con la garganta apretada y esperando el pitazo final para no ser testigos de otra remontada épica a la que nos tiene acostumbrados la celeste. Así se ganó el paso a semifinales dándole a los charrúas un poco de su propia medicina.

            Nadie pensó en una goleada, desde antes sabíamos que este partido había que sufrirlo, y el primer tiempo no hizo más que confirmar las sospechas de todos los que hemos vivido desde el tablón o frente al televisor tantas derrotas “ jugando como nunca y perdiendo como siempre “. Y es que la Roja tenía el balón , dominaba en el medio pero nunca llegó a inquietar a Muslera, por su parte los actuales campeones y especialistas en despachar escuadras locales mostraban un despliegue físico y táctico impecable, multiplicándose en cada centímetro del campo de juego y atentos a dar un zarpazo letal para cumplir con su objetivo. Se fueron a camarines con los Uruguayos haciendo su negocio y Chile mascando la rabia por no poder plasmar en el marcador su supremacía y protagonismo y con Arturo Vidal acusando un fuerte golpe en la rodilla que hacía temer por su retorno en la segunda fracción.

             Pero los quince minutos de descanso fueron fundamentales para volver a mentalizar a los dirigidos por Sampaoli , Chile salto a la cancha con mayor profundidad y apretando de tres cuartos de cancha para arriba ahogando a los Charrúas en su propia área , los orientales no pudieron mantener la precisión de los primeros cuarenta y cinco minutos y el gol chileno parecía caer de un momento a otro. Conforme avanzaba el reloj los celestes parecían  ya decidiendo quienes lanzarían los penales, pero a los 62`’ Gonzalo Jara sacó un conejo de su sombrero, o más bien puso su dedo en el pantalón de Cavani al mejor estilo rioplatense para provocar la reacción y expulsión de un hombre fundamental para el funcionamiento del cuadro de Tabárez . Luego desde la banca nacional se acertó plenamente con los cambios y Mauricio Pinilla reemplazó a un Eduardo Vargas que no pudo encontrarse con su juego mientras que Marcelo Díaz cedió su lugar a  Matías Fernández para aprovechar la ventaja numérica con que se enfrentaban los últimos treinta minutos. Y como no decir que los cambios fueron acertados si cuando quedaban sólo diez minutos la jugada la inició Matías, el centro lo levantó el Queno, Pinilla saltó para impedir que Muslera se quedara con el balón y tras el puñetazo de este el mágico Jorge la tocó despacito para que apareciera el Huaso y metiera un zapatazo con el alma para que reventara el nacional y el país entero.

            De ahí en más la desesperación de los celestes los hizo buscar con desorden y agresividad hasta que a los 88’ Fucile también vio la cartulina roja tras tremendo patadón a Alexis Sánchez que fue el predilecto de los defensores charrúas a la hora de repartir golpes. Tras cartón el último recurso de Tabaréz ya viejo y conocido desde los tiempos en que vino con Boca Juniors  a enfrentar a Colo Colo por la semifinal de la Libertadores de 1991 ,armar un escándalo en el campo de juego para intentar ensuciar el partido y no asumir su justa derrota. Afortunadamente los nacionales estuvieron a la altura y no cayeron en el juego de los Uruguayos lo que hubiese significado tener que lamentar alguna ausencia par enfrentar el próximo Lunes al ganador del duelo entre Bolivia y Perú y comenzar a soñar con nuestra primera copa, esa que está ahí, a sólo ciento ochenta minutos de una defensa sólida y perfecta y un par de goles nacidos de las entrañas de un pueblo hambriento de gloria y deseoso de ver coronados los sueños de tantas y tantas generaciones.

                                                           JUAN CARLOS VERGARA

                                                                  Euforiamedios

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